Todo empezó con objetos recuperados. Dos taburetes. Formas simples. Una presencia discreta. Nada excepcional en apariencia, pero una base adecuada. Un potencial abierto.

Cuando conocí a Julie Prats, interiorista y fundadora de Spatule & Guéridon, una evidencia se hizo patente de forma muy natural. Compartíamos la misma atención al gesto, a la materia, al territorio. Y sobre todo al Sur. El deseo de crear piezas singulares, arraigadas en una luz, más que en una tendencia.
Antes de dibujar, incluso antes de hablar de motivos, nos tomamos el tiempo de observar. De precisar lo que queríamos que existiera. Muy pronto, una imagen se impuso. Marsella en verano. El sol alto. La luz franca. El mar de fondo. Lo mineral, la sal, lo bruto. No era un estilo. Era una sensación.
El soporte de los taburetes se impuso entonces como una evidencia. Un objeto capaz de habitar tanto el exterior como el interior. Funcional, pero presente. Un objeto cotidiano que dialoga con la luz. Julie se puso a investigar. Finalmente, elegimos recuperar dos taburetes de Maisons du Monde, que se utilizaban en la terraza de un cliente. Su historia había comenzado en otro lugar. Nosotros la íbamos a trasladar.

El color vino después. No a partir de una paleta de colores, sino de recuerdos precisos. El azul de las calas, denso y vibrante, nunca estático, siempre atravesado por el agua. El ocre calentado por el sol, el de la piedra y la tierra, casi pulverulento. Dos tonos como una oda a la Provenza, despojada de todo folclore. Una Provenza vivida, cotidiana, habitada.
A partir de esta paleta, dibujé un motivo en all-over para los asientos de lona de algodón. Un diseño pensado para el espacio. Para ser visto de cerca y de lejos. Para acompañar el objeto sin inmovilizarlo. Aquí, el color no decora. Crea una atmósfera. Hace circular la luz. Conecta el objeto con su entorno. El motivo Canopée Jaune Ocre y Bleu Calanque nació en este preciso lugar.

El dibujo se mantuvo voluntariamente estructurado, casi contenido. Fue el color el que desplazó el objeto, el que le dio otra lectura. Transformó estos taburetes de segunda mano en piezas arraigadas en un territorio, una estación, una luz.
Faltaban aún la materia. Lo bruto. El gesto.
Tengo un profundo apego a la madera, a la paja, a la rafia, al ratán. A sus tonos naturales, a sus irregularidades, a su relación con el tiempo. Quería un tejido manual. Un gesto lento. Ver nacer la materia, hebra tras hebra.

Elegí tejer a mano las estructuras de metal blanco con rafia. Un material orgánico, elegido por su capacidad de dialogar con la luz. El gesto evoca las hebras de posidonia varadas en las playas mediterráneas. El blanco devuelve la luz. La rafia la absorbe, la matiza, la calienta. Una vez más, todo es cuestión de equilibrio.
Poco a poco, los taburetes abandonaron su condición de objetos de segunda mano para convertirse en Le Bain des Dames. Un dúo de asientos con acentos mediterráneos, donde el color narra un lugar, una estación, una sensación más que un estilo.
Este proyecto nació de un diálogo.
Entre decoración y motivo.
Entre reinterpretación y diseño.
Entre mirada y gesto.
Reinventar estos taburetes era ofrecerles otra luz. Otra manera de existir. Al final, mi trabajo siempre trata de esto: habitar el objeto a través del color y la materia.
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Y para descubrir el trabajo de Julie @spatuleetgueridon

